Las pesadillas no acaban al llegar el día

Qué sueño tan cruel es este que me permite tocarte, olerte y besarte como si fuera cierto.

He abierto los ojos y aun siento tu aliento en mi boca, el calor de tus labios sobre los míos y tus dulces (aunque falsas) palabras dando vueltas en mi cabeza…

Maldito es el sueño que se las ha arreglado para seguirme tormentando hasta despierta.