Compradora compulsiva.

Aún entro a las tiendas y compro todas las cosas que veo que me recuerdan a tí,

Y sé que te quedarán.

En cada ciudad que visito encuentro souvenirs para tí,

Y sé que te gustarán.

A donde quiera que voy adquiero objetos que sé ibas a necesitar, desear o simplemente disfrutar.

¿Por qué hago eso si nunca te los voy a dar?

Tu ni de mi nombre completo te has de acordar.

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Me mataste por segunda vez.

Y aquí estoy otra vez,

Acostada en cama,

Desgarrándome el alma,

Velando lo que era nuestra flama.

Se ha apagado,

Ha fallecido,

Esta noche visto de negro y no es por gusto,

Ni estilo;

Es por el luto que llevo dentro.

Me hiciste creer una vez más en tí,

Sólo para verme morir una vez más así.

¿Te produce placer verme estremecer?

Ya lo creo que sí.

Eres cruel.

Te motiva la maldad,

Te sacias la sed con mi ciega fe;

Te bañas en mis llantos,

Te acurrucas entre los pedazos de mi corazón roto cuando caen en tus brazos.

Jamás imaginé que quisieras más de lo que ya antes te di.

¿No fue suficiente verme sufrir una vez?

¿No recuerdas cómo me veía al caer?

¿No quieres que te filme todo en esta ocasión para que lo puedas volver a ver hasta de memoria conocer?

O dime, cariño… ¿planeas en un futuro intentarlo por tercera vez?

Te aseguro que volvería a caer.

Volvería a caer cien veces más con tal de averiguar si una de esas veces te saliera al revés la puntada y que al fin sí me pudieras querer.