lecturas.

“No se lo dijo a Abraham, pero se sentía frustrado porque ninguno de sus sueños se había cumplido. A veces se sentía un autómata, como si aquella vida no fuera la suya porque la verdadera se había quedado para siempre en San Petersburgo.”

Julia Navarro, “Dispara, yo ya estoy muerto”

..De esas veces que te reflejas en un libro.

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insomnios extremos.

No se puede dormir cuando la mente está llena, active e intensa, ni tampoco se puede dormir cuando está desolada, deprimida y enferma.

¿Cómo llego al punto medio entonces?

Nunca he sido de esas que se equilibran, que dan promedio, del 50-50, que no se exceden ni se limitan y que logran encontrarse a medio camino.

No.

Siempre he sido del negro o el blanco, del todo o nada, del “o me excedo o me abstengo”, del vaso lleno o vacío; pero nunca del medio.

Nunca he sido de hacer nada “a medias”.

Tal vez por eso no duermo, creo que lo haré hasta que finalmente vaya en serio; dormir para siempre cuando llegue mi muerte y mientras tanto, he de conformarme con no dormir nada.

He ahí el precio que pagamos los que nos vamos a los extremos.

exterminio.

A veces no entiendo…

¿Cómo pueden seguir pateándote cuando ya estás en el piso?

¿Cómo pueden seguir despedazando aún más, algo que ya estaba roto?

¿Cómo pueden aplastar a una flor ya marchita, hasta verla convertida en polvo?
¿Qué no les doy lástima desde un principio?

La gente es cruel.

¿No es suficiente para ellos verme en mal estado, que deben dejarme en uno peor?

La gente es muy cruel.

autosermón.

Otra vez,

va de nuez,

¿Por qué le crees al primero que ves

que te toma interés?

¿Es que no lo comprendes?

Jamás podrás enamorarles…

ese don no lo tienes.

Serás su diversión por unos instantes,

pero ni lo sueñes,

no vas a conquistarles.

Para que te quede claro, lo diré dos veces:

No lo sueñes,

no lo fuerces,

no lo intentes,

no lo añores,

ni te emociones…

pues estar sola es lo que mereces.